La Ciudad de México se hunde más rápido de lo previsto: satélite de la NASA detecta zonas críticas
La Ciudad de México enfrenta nuevamente señales alarmantes sobre uno de los problemas geológicos y urbanos más graves de su historia: el hundimiento progresivo del suelo. Datos preliminares obtenidos por el satélite NISAR, una misión conjunta de la NASA y la Indian Space Research Organisation, revelaron que amplias zonas de la capital mexicana registraron hundimientos de hasta más de 1.25 centímetros por mes entre octubre de 2025 y enero de 2026, mientras que algunos puntos superaron incluso los 2 centímetros mensuales.
La información fue difundida por la NASA mediante un análisis basado en imágenes captadas entre el 25 de octubre de 2025 y el 17 de enero de 2026. Los mapas elaborados con tecnología de radar muestran en tonos azul oscuro las áreas con mayor subsidencia, mientras que los colores amarillos y verdes representan regiones relativamente más estables.
Aunque los cambios pueden parecer pequeños a simple vista, los especialistas advierten que el problema se vuelve devastador al acumularse durante décadas. El hundimiento continuo ha provocado daños severos en calles, carreteras, edificios, tuberías y redes hidráulicas de la ciudad, además de afectar infraestructura estratégica como el Sistema de Transporte Colectivo Metro.
La capital mexicana, donde viven cerca de 20 millones de personas en su zona metropolitana, se encuentra asentada sobre antiguos lagos y un acuífero que ha sido explotado intensamente durante décadas. La extracción masiva de agua subterránea es considerada la principal causa del fenómeno, ya que el bombeo provoca la compactación gradual del suelo arcilloso que conforma el antiguo lecho lacustre.
El problema no es nuevo. Los primeros registros formales del hundimiento datan de 1925 y, para las décadas de 1990 y 2000, algunas zonas de la ciudad ya experimentaban descensos de hasta 35 centímetros por año. Desde entonces, el crecimiento urbano, el peso de las construcciones y la sobreexplotación hídrica han agravado el fenómeno.
La tecnología utilizada por NISAR representa un avance importante en la vigilancia de estos cambios. El satélite, lanzado en julio de 2025, incorpora uno de los sistemas de radar más potentes enviados al espacio. Su radar de apertura sintética de banda L permite detectar deformaciones del terreno con enorme precisión, incluso en zonas con vegetación o bajo condiciones meteorológicas adversas. Además, puede operar tanto de día como de noche y revisar una misma región varias veces al mes.
Según explicó Craig Ferguson, subdirector del proyecto en la sede de la NASA en Washington, las primeras imágenes confirman que las mediciones coinciden con lo que los científicos esperaban observar en la Ciudad de México. Añadió que esta tecnología permitirá rastrear con mayor precisión la subsidencia en regiones complejas y densamente urbanizadas, así como en comunidades costeras donde el hundimiento se combina con el aumento del nivel del mar.
El estudio también identificó puntos geográficos emblemáticos dentro de las imágenes analizadas. Entre ellos destaca el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, visible cerca del centro del mapa, así como el Lago Nabor Carrillo, ubicado al noreste.
Otro símbolo citado en el reporte es el Ángel de la Independencia, considerado un indicador histórico del hundimiento capitalino. Construido en 1910, el monumento ha necesitado la incorporación de 14 escalones adicionales en su base debido al descenso gradual del terreno que lo rodea.
Los investigadores aclararon que algunas zonas mostradas en amarillo y rojo podrían corresponder a interferencias o “ruido residual” en los datos, un efecto que se espera corregir conforme el satélite continúe recopilando información en futuras observaciones.
David Bekaert, integrante del equipo científico de la misión e investigador del Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica, señaló que la Ciudad de México representa uno de los puntos críticos más importantes del planeta en materia de subsidencia. Afirmó además que NISAR apenas comienza a revelar el potencial de sus capacidades de monitoreo y que en los próximos años podrían surgir nuevos hallazgos sobre deformaciones del terreno en distintas regiones del mundo.
NISAR es el primer satélite diseñado con dos instrumentos SAR de distintas longitudes de onda, conocidas como bandas L y S, lo que amplía significativamente sus capacidades de observación terrestre. El proyecto es administrado por el California Institute of Technology, mientras que el Jet Propulsion Laboratory lidera el desarrollo del componente estadounidense. Por su parte, ISRO desarrolló la plataforma satelital y el radar de banda S.
La nave fue lanzada desde el Centro Espacial Satish Dhawan y está equipada con un reflector de antena de 12 metros de diámetro, el más grande que la NASA ha desplegado en el espacio. Gracias a esta tecnología, el satélite puede monitorear superficies terrestres y regiones heladas de todo el planeta dos veces cada 12 días, ofreciendo una nueva herramienta para entender fenómenos geológicos y climáticos que afectan a millones de personas.
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