En medio de un país marcado por la violencia y la desconfianza, Kenia López Rabadán lanzó un mensaje directo desde el corazón del Congreso: la Constitución debe volver a ser el punto de encuentro para pacificar a México. Durante la conmemoración del 109 aniversario de la Carta Magna, en Querétaro, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados insistió en que la ley solo puede cumplir su función si se convierte en un acuerdo incluyente, capaz de representar incluso a quienes no piensan igual.
La legisladora explicó que la Constitución no es un texto decorativo ni una bandera partidista, sino un pacto entre instituciones, poderes y sociedad para garantizar seguridad, derechos y bienestar. Recordó que el documento de 1917 surgió tras una etapa de profunda confrontación social y que su razón de ser fue encauzar al país hacia la justicia y la estabilidad. Hoy, dijo, ese mismo espíritu debe servir para enfrentar los temores actuales que viven millones de familias.
López Rabadán puso el acento en una realidad incómoda: la distancia entre lo que promete la Constitución y lo que ocurre en la vida diaria. La inseguridad, la falta de servicios y la desigualdad muestran que muchas personas siguen lejos de la legalidad que el propio Estado garantiza en el papel. Por eso, sostuvo, respetar la Constitución no es un acto simbólico, sino una obligación práctica para reducir la violencia y reconstruir la confianza.
Desde su posición en la Cámara de Diputados, señaló que el acuerdo constitucional debe funcionar como un terreno neutral donde confluyan todas las fuerzas políticas, sin confundir la lealtad institucional con la imposición de una sola voz. En ese marco, subrayó que pensar en una reforma electoral obliga a revisar valores clave como la pluralidad, la representación y el equilibrio de poderes, pilares que han permitido transiciones pacíficas en las últimas décadas.
La diputada advirtió que la democracia no solo sirve para elegir gobernantes, sino para dar certeza económica, estabilidad social y proyección internacional al país. Debilitarla, afirmó, tendría costos altos para la gobernabilidad. Por ello, respetar la Constitución implica también proteger a las instituciones que sostienen el sistema democrático.
López Rabadán llamó a quienes ejercen cargos públicos a entender que la ley los autoriza, pero la ética los compromete. Honrar la vida pública, dijo, significa actuar con decencia y responsabilidad, porque solo así la ciudadanía puede volver a confiar en las leyes y en quienes las aplican.
Al cerrar su mensaje, destacó que la Constitución ha sabido adaptarse a los cambios del país, prueba de ello es que hoy las mujeres ocupan espacios que antes les estaban negados. A 109 años de su promulgación, concluyó, el reto es claro: defender la Carta Magna, actualizarla cuando sea necesario y, sobre todo, hacer que cumpla su función más urgente: ayudar a pacificar a México.

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